Pastor's Note| Solemnity of the Most Holy Trinity| June 16, 2019

Jun 14, 2019

What don't you know that you hope God will reveal to you? What have you been asking Jesus to tell you that is still unanswered? What teaching of the Church don't you understand or agree with? In this Sunday's Gospel reading, Jesus explains that there is more he'd like to tell us but we can't handle it yet.

Why aren't we ready for it? Because we have to first let the Holy Spirit prepare us. We have to let God transform something within us, and until we surrender to that process, the truth is more of a burden than a blessing, which we readily reject.

Everything that Jesus said and did came from the Father through the Holy Spirit. God gave us that same Spirit, that same Wisdom, that same Truth, but the gift is useless unless we submit to the Spirit's purifying activity.

Of the Trinity, it's the Father who forgives sins. It's Jesus who delivers the forgiveness. And it's the Holy Spirit who sanctifies us and empowers us to go and sin no more.

In the confessional, the priest is the presence of Jesus and the whole Body of Christ (the Church). Absolution is an action of his Holy Spirit, but it's more than just the removal of guilt; it replaces the sinful vice with the virtue that will help us avoid that vice in the future. The Sacrament of Confession is a direct contact with the Holy Trinity who embraces our repentance and transforms us to increase our holiness.

To receive this grace, we only have to be open to it and interested in cooperating with God. Humility is necessary to be teachable and transformable.

The unanswered questions in our lives become personal revelations when we earnestly seek to do the Father's will in unity with Jesus while growing in holiness through the in-dwelling presence of his Holy Spirit.

Questions for Personal Reflection:
Write a list of questions you have for Jesus. What do you have trouble understanding? After making the list, ask the Holy Spirit to become your Teacher. Ask Jesus to help you become teachable.

 

Solemnidad de la Santísima Trinidad


¿Qué cosa desconoces y que te gustaría que Dios te revelara? ¿Qué has estado preguntándole a Jesús y aún no te responde? ¿Qué enseñanza de la Iglesia no comprendes o no aceptas? En el Evangelio de este domingo Jesús explica que hay mucho más que a Él le gustaría contarnos pero que aún no podemos comprender.

¿Por qué no estamos listos para ello? Porque, primero, debemos dejar que el Espíritu Santo nos prepare. Tenemos que dejar que Dios transforme algo dentro de nosotros y, hasta que nos sometamos a ese proceso, la verdad sería más una carga que una bendición y rápidamente la rechazaríamos.

Todo lo que Jesús dijo e hizo vino del Padre a través del Espíritu Santo. Dios nos dio ese mismo Espíritu, esa misma Sabiduría, esa misma Verdad, pero el don es inútil a menos que nos sometamos a la actividad purificadora del Espíritu.

De la Trinidad, es el Padre el que perdona nuestros pecados. Es Jesús quien reparte el perdón, y es el Espíritu Santo quien nos santifica y nos capacita para irnos y no pecar más.

En el confesionario, el sacerdote es la presencia de Jesús y de todo el Cuerpo de Cristo (la Iglesia). La absolución es una acción del Espíritu Santo pero es más que la simple remoción de la culpa; reemplaza al vicio pecador por la virtud que nos ayudará a evitar ese vicio en el futuro. El Sacramento de la Confesión es un contacto directo con la Trinidad Santa que abraza nuestro arrepentimiento y nos transforma para incrementar nuestra santidad.

Para recibir esta gracia sólo tenemos que abrirnos a ella y estar interesados en cooperar con Dios. La humildad es necesaria para poder aprender y ser transformados.

Las preguntas sin respuestas de nuestras vidas, se transforman en revelaciones personales cuando, ansiosamente, buscamos hacer la voluntad del Padre, en unidad con Jesús, mientras crecemos en santidad a través de la presencia interior de su Espíritu Santo.

Preguntas para la Reflexión Personal:
Escribe una lista de preguntas que tienes para Jesús. ¿Qué no puedes entender? Después de hacer la lista, pide al Espíritu Santo que sea tu Maestro. Pide a Jesús que te ayude a aprender.