Pastor's Note| Second Sunday in Ordinary Time| January 17, 2021

Like Jesus did to Andrew, who became one of his first disciples, in this Sunday's Gospel passage, he says to you and to each of us: "What are you looking for?" When you pray, and when you look at a crucifix, or when you see a picture of Jesus, what exactly are you looking for?

Jesus says: "Come and see!" Come and see what? His love? His healing power? His supernatural ability to answer our prayers? Whatever we're looking for, the reason we're seeking it is because we don't yet have it.

Jesus is the fulfillment of every promise by God the Father. Jesus is the fullness of love, the provider of mercy, the divine healer, the perfect mediator of all our prayers and concerns and everything else we truly need. So, why does it feel like something is still missing? Why do our lives feel incomplete? Why do our prayers seem unanswered?

The answer is revealed in what happened after Andrew began to follow Jesus. We read about it in Samuel's response to God's invitation. We proclaim it in the Responsorial Psalm: "Here am I, Lord; I come to do your will."

Andrew, his brother Simon Peter, and the other disciples were privileged to witness first-hand the wondrous miracles of Jesus. They personally experienced God's love through the gentle eyes of Jesus, the tone of kindness in his voice, and the forgiveness that was visible in his smile.

Yet with all of this, they did not really find all that they were looking for (remember how easily Peter felt afraid or confused or uncertain) until they were on the giving end of it. They didn't discover the fullness of Jesus until Jesus was no longer present in the flesh and they accepted their calling to continue Christ's earthly ministry.

The same is true for us who have never seen Jesus' actual eyes or heard his actual voice. We find what we're seeking when we give it to others. Why? Because then we discover that we really had it all along! This is the miracle of "Here am I, Lord; I come to do your will."

Questions for Personal Reflection:
What do you need from Jesus that he doesn't seem to be providing yet? At the core of your prayer requests, what is it you're really seeking? How can you find it by doing the will of God? Contemplate this question until you figure out something to do. Then do it and see what happens.

2do. Domingo del Tiempo Ordinario

Así como Jesús lo hizo con Andrés, que fue uno de sus primeros discípulos, en el pasaje del Evangelio de este domingo, Él te dice a ti y a cada uno de nosotros: "¿Qué estás buscando?" Cuando oras, y cuando miras el crucifijo, o cuando ves una imagen de Jesús, ¿qué exactamente estás buscando?

Jesús dice: "¡Vengan y vean!" Vengan y vean ¿qué? ¿Su amor? ¿Su poder sanador? ¿Su poder sobrenatural para contestar nuestras oraciones? Lo que sea que estemos buscando, la razón por la cual lo estamos buscando, es porque todavía no lo tenemos.

Jesús es el cumplimiento de cada promesa de Dios Padre. Jesús es la plenitud del amor, el proveedor de misericordia, el sanador divino, el mediador perfecto de todas nuestras oraciones y preocupaciones y de todo lo demás que verdaderamente necesitamos. Entonces, ¿por qué se siente como si todavía hiciera falta algo? ¿Por qué nuestras vidas se sienten incompletas? ¿Por qué nuestras oraciones parecen no tener respuesta?

La verdad es revelada en lo que pasó después que Andres empezó a seguir a Jesús. Lo leemos en la respuesta de Samuel a la invitación de Dios. Lo proclamamos en el Salmo Responsorial: "Heme aquí, Señor; vengo a hacer tu voluntad."

Andrés, su hermano Simón Pedro y los otros discípulos tuvieron el privilegio de ser testigos de primera mano de los maravillosos Milagros de Jesús. Experimentaron personalmente el amor de Dios a través de los ojos mansos de Jesús, el tono dulce en su voz, y el perdón visible en Su sonrisa.

Aún con todo esto, en realidad no encontraron lo que estaban buscando (recuerda qué tan fácilmente Pedro se sintió temeroso, o confundido, o inseguro) hasta que estuvieron en situación de dar. Ellos no descubrieron la plenitud de Jesús hasta que Jesús ya no estuvo presente en la carne, y aceptaron el llamado para continuar el ministerio de Cristo en la tierra.

Lo mismo es verdad para nosotros que nunca hemos visto los verdaderos ojos o escuchado la verdadera voz de Jesús. Encontramos lo que estamos buscando cuando lo damos a los demás. ¿Por qué? ¡Porque entonces descubrimos que en realidad siempre lo tuvimos! Este es el milagro de "Heme aquí, Señor; vengo a hacer tu voluntad."

Preguntas para la Reflexión Personal:
¿Qué necesitas de Jesús que Él no parece estar dándote ahora? En el centro de tus peticiones de oración, ¿qué es lo que realmente buscas? ¿Cómo puedes encontrarlo al hacer la voluntad de Dios? Contempla esta pregunta hasta que se te ocurra algo para hacer. Luego hazlo, y observa qué ocurre.