Pastor's Note| Fourth Sunday in Ordinary Time| January 31, 2021

This Sunday's Gospel reading illustrates the authority of Jesus. If we truly accept and understand his authority over our lives, we can rejoice in the Lord even when life hands us hardships.

Why? Because we know that Christ's authority is supreme, which means that everything we've placed under his authority will produce good fruits. Even bad situations will be transformed into blessings. Tragedies will be changed into triumphs. Sorrows will be transfigured into joy. Frustrations will lay the groundwork for new growth, new knowledge, and a greater ability to minister to others.

However, if we reject Christ's authority by acting as if we're the ones in charge, deciding for ourselves how to end a problem or how and when to escape from a hardship, our problems will only get worse. Pope Francis wrote in his Apostolic Exhortation on the Gospel of Joy (Evangelii Gaudium, paragraph 64) that this leads to a feeling of disorientation instead of joy. He noted: "We are living in an information-driven society which bombards us indiscriminately with data -- all treated as being of equal importance -- and which leads to remarkable superficiality in the area of moral discernment. In response, we need to provide an education which teaches critical thinking and encourages the development of mature moral values."

The path to joy has been forged by the footsteps of Jesus. To benefit from his authority over evil and over human sufferings, we have to follow his example and obey his teachings. This means choosing to trust him, realizing that his ways are the best ways even when they're unpleasant ways. It means that we're willing to reach resurrection glory by going through the cross with Jesus.

There are no successful shortcuts to the triumphant victory that awaits us. There is no easy way to overcome evil. If this were not true, Jesus wouldn't have needed to die on a cross.

The good news -- the reason why we can rejoice -- is that the most loving, most powerful, most wise One in the universe is using his supreme authority on our behalf. The question is: Will we submit to it?

Questions for Personal Reflection:
In what ways are you still rejecting Christ's authority by trying to do things your own way? Which Church teachings have you been rejecting because you've decided to live by your own rules? Are you willing to ask the Holy Spirit to change your mind on these matters and teach you the value of Christ's ways?

4to. Domingo del Tiempo Ordinario

El Evangelio de este domingo ilustra la autoridad de Jesús. Si entendemos y aceptamos realmente Su autoridad sobre nuestras vidas, podemos regocijarnos en el Señor aun cuando la vida nos entregue dificultades.

¿Por qué? Porque sabemos que la autoridad de Cristo es Suprema, lo cual significa que todo lo que hayamos puesto bajo Su autoridad producirá buenos frutos. Aún las malas situaciones se transformarán en bendiciones. Las tragedias se convertirán en triunfos. Las tristezas se cambiarán en gozo. Las frustraciones serán el terreno abonado para un nuevo crecimiento, un nuevo conocimiento y una mayor habilidad para asistir a los demás.

Sin embargo, si rechazamos la autoridad de Cristo actuando como si nosotros estuviéramos a cargo, decidiendo nosotros mismos cómo terminar un problema o cómo y cuándo escapar de una situación penosa, nuestras dificultades sólo empeorarán. El Papa Francisco escribió en su Exhortación Apostólica sobre La Alegría del Evangelio (Evangelii Gaudium, párrafo 64) que esto conduce a un sentimiento de desorientación en lugar de gozo. Él nos marcó "Estamos viviendo en una sociedad conducida por la información que nos bombardea indiscriminadamente con datos – todos tratados como de la misma importancia – y que lleva hacia una remarcada superficialidad en el área del discernimiento moral. En respuesta, necesitamos dar una educación que enseñe el pensamiento crítico y que estimule el desarrollo de valores morales maduros."

El camino de la alegría ha sido forjado por las huellas de Jesús. Para beneficiarnos de su autoridad sobre el mal y sobre los sufrimientos humanos, debemos seguir su ejemplo y obedecer sus enseñanzas. Eso implica elegir confiar en Él, darse cuenta que Sus caminos son los mejores incluso cuando son caminos desagradables. Significa que estamos deseosos de alcanzar la gloria de la resurrección pasando por la cruz, junto con Jesús.

No hay atajos exitosos hacia la victoria triunfante que nos aguarda. No hay manera fácil de vencer al mal. Si esto no fuera verdad, Jesús no habría necesitado morir en la cruz.

La buena noticia – la razón por la cual podemos regocijarnos – es que el Único ser más amoroso, más poderoso y más sabio del universo está usando su autoridad suprema para nuestro bien. La pregunta es: ¿nos someteremos a él?

Preguntas para la Reflexión Personal:
¿De qué formas estás aun rechazando la autoridad de Cristo al tratar de hacer las cosas a tu manera? ¿Qué enseñanzas de la Iglesia has estado rechazando porque has decidido vivir según tus propias reglas? ¿Estás dispuesto a pedir al Espíritu Santo que cambie tu mente en estos temas y que te enseñe el valor de los caminos de Cristo?