Pastor's Note| 5th Sunday in Ordinary Time| February 10, 2019

Very often, the Lord gives us help even when we don't ask for it. We see this in what he did for Simon Peter, James and John in this Sunday's Gospel reading, when he provided a great catch of fish for them.

What's his motive? Was he rewarding these fishermen for lending him one of their boats? Do you think he does good things for you as a reward?

Well, it's not a reward. There's a bigger picture.

Note the pattern of Christ's interaction with us as illustrated by this Gospel story:

  1. First, the fishermen already know Jesus; they call him "Master" because he's a master teacher and they are his students.
  2. Second, Jesus helps them in an unexpected way.
  3. Third, Jesus turns the gift into a calling.
  4. Fourth, the disciples give up everything that could interfere with answering the call.

Whenever God intervenes in our lives, he does it to benefit us and others. We belong to a community, God's family; we are not in relationship with God as isolated individuals. By connecting ourselves to God in prayer, in the Eucharist, and in worship, we are connecting ourselves to everyone else and to his concerns for them.

Our prayers for help are never answered only for our sake. God always sees a bigger picture. And he always cares about everyone who's affected.

If it seems like God isn't responding to your pleas, it's because he's working on a bigger plan. He's coordinating how the answer to your prayers will help others -- many others.

God cares very much about your personal needs and desires, but he cares about everyone else, too, whether they ask for his help or not. And he is turning your needs into a calling, a ministry designed specifically for you. This means that the moment you begin asking for help, you are called by God to share his help with others.

By thinking beyond ourselves while waiting for our troubles to end, we find peace and hope and value in the hardships we endure. This is the vocation of daily life.

Questions for Personal Reflection:
What prayer requests are you still waiting for God to answer? What might God be doing during this delay that could benefit others?

5to. Domingo del Tiempo Ordinario
Febrero 10, 2019

Muy a menudo, el Señor nos ayuda, incluso, cuando no se lo pedimos. Vemos esto en lo que El hizo con Simón, Pedro, Santiago y Juan en la lectura del Evangelio de este domingo, cuando propició una gran captura de peces para ellos.

¿Cuál es su motivo? ¿Era una recompensa para estos pescadores, por haberle prestado uno de sus barcos? ¿Crees que hace cosas buenas por ti como una recompensa?

Bueno, no es una recompensa. Hay una foto más grande.

Ten en cuenta el patrón de interacción de Cristo con nosotros, según lo ilustrado por este relato del Evangelio:

  1. En primer lugar, los pescadores ya conocen a Jesús; lo llaman "Maestro" porque es un maestro y ellos son sus alumnos.
  2. En segundo lugar, Jesús les ayuda de manera inesperada.
  3. En tercer lugar, Jesús convierte el regalo en una propuesta para un ministerio.
  4. En cuarto lugar, los discípulos renuncian a todo lo que podría interferir para contestar esa llamada.

Cuando Dios interviene en nuestras vidas, lo hace en beneficio de nosotros y de los demás. Pertenecemos a una comunidad, la familia de Dios; no estamos en relación con Dios como individuos aislados. Al conectarnos con Dios en oración, en la Eucaristía y en la adoración, nos estamos conectando a nosotros mismos con todo el mundo y Su preocupación por ellos.

Nuestras oraciones pidiendo ayuda nunca son respondidas sólo por nuestro bien. Dios siempre ve una imagen más grande. Y siempre se preocupa por todos los que son afectados.

Si parece que Dios no responde a tus súplicas, es porque está trabajando en un plan más grande. Él está coordinando cómo, la respuesta a tus oraciones, ayudará a otros -- muchos otros.

Dios se preocupa mucho por tus necesidades y deseos personales, pero se preocupa por todos los demás también, le pidan su ayuda o no. Y está convirtiendo tus necesidades en un llamado, un ministerio diseñado específicamente para ti. Esto significa que, al momento en que comienzas a pedir ayuda, eres llamado por Dios a compartir su ayuda con los demás.

Al pensar más allá de nosotros mismos, esperando que nuestros problemas terminen, encontramos paz y esperanza y valoramos las dificultades que soportamos. Esta es la vocación de la vida cotidiana.

Preguntas para la Reflexión Personal:
¿Qué oraciones sigues esperando que Dios responda? ¿Qué podría hacer Dios, durante esta demora, que podría beneficiar a otros?