A Word #198| The Solemnity of the Most Holy Trinity| May 27, 2018

Go, therefore, and make disciples of all nations, baptizing them in the name of the Father, and of the Son, and of the Holy Spirit.

 

My homiletics professor would often remind us seminarians that “ministry is all about relationships.” No doubt that this statement is 100% correct, but we could take it a step further and say being a person of faith is all about relationships. As human beings we were made to be in relationship (or communion) since each of us are have been created in the image and likeness of God who is also relationship or communion of divine persons: Father, Son, and Holy Spirit. Today’s Solemnity of the Most Holy Trinity celebrates this most powerful mystery of who God is in and of Himself and more importantly this relationship in which He shares with us, His most special creation, you and me.

 

There has been a lot written about the Most Holy Trinity from Christian antiquity to the present day. Each theologian has added in His or Her own words to explain or describe the Most Holy Trinity. Whether through written word or through art, we have tried to communicate and comprehend this most sublime mystery. Unfortunately our human language and mind is finite and God is infinite. St. Augustine of Hippo tried effortlessly to explain and decipher the Most Holy Trinity. There is a story that St. Augustine was walking on the beach contemplating the mystery of the Trinity. Then he saw a boy in front of him who had dug a hole in the sand and was going out to the sea again and again and bringing some water to pour into the hole. St. Augustine asked him, “What are you doing?” “I’m going to pour the entire ocean into this hole.” “That is impossible, the whole ocean will not fit in the hole you have made” said St. Augustine. The boy replied, “And you cannot fit the Trinity in your tiny little brain.” The story concludes by saying that the boy vanished because St. Augustine had been talking to an angel. No matter how much we wrap our head around it, we can never fully comprehend this mystery.

 

But this lack of comprehension of the mystery of the Most Holy Trinity by no means should be understood that God is unreachable and unapproachable. We may not be able to fully comprehend the very being and essence of God, but there has been something that God did reveal to us that should give us consolation in our search for Him. Through Sacred Scripture and through the teaching of Jesus, God has taught us one thing about Himself: He is Trinity; in other words, He is relationship and He wants to share this relationship with us. Even though we have done many things to jeopardize our relationship with Him, God has gone out of His way to ensure that we can possess such a relationship if we so choose. God sent His very Self through His Son Jesus to restore what sin destroyed. This is why we are baptized in the name of the Father, and of the Son, and of the Holy Spirit. Through baptism, we have been wedded to God and to each other. Thus we must maintain and preserve the unity between us and God, and you and me. As the Most Holy Trinity is a communion of selfless love between Father, Son, and the Holy Spirit in the one God, so too are we to manifest such selfless love to each other. True human fulfillment is found in our participation in the selfless love between Father, Son, and Holy Spirit to each other. This is what it means to be an Una Familia

 

Yours in Christ,

 

Fr. John

 

 

Una palabra # 198

La solemnidad de la Santísima Trinidad

27 de mayo de 2018

 

Id, pues, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

 

Mi profesor de homiletics a menudo nos recuerda a los seminaristas que "el ministerio se trata de relaciones". Sin duda, esta afirmación es 100% correcta, pero podríamos dar un paso más y decir que ser una persona de fe tiene que ver con las relaciones. Como seres humanos fuimos hechos para estar en relación (o comunión) ya que cada uno de nosotros ha sido creado a la imagen y semejanza de Dios que también es relación o comunión de personas divinas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. La solemnidad de hoy de la Santísima Trinidad celebra este poderoso misterio de quién es Dios y de sí mismo, y más importante aún, esta relación en la cual Él comparte con nosotros, su creación más especial, usted y yo.

 

Se ha escrito mucho sobre la Santísima Trinidad desde la antigüedad cristiana hasta la actualidad. Cada teólogo ha agregado en Sus propias palabras para explicar o describir la Santísima Trinidad. Ya sea a través de la palabra escrita o del arte, hemos intentado comunicarnos y comprender este misterio tan sublime. Desafortunadamente, nuestro lenguaje y nuestra mente humanos son finitos y Dios es infinito. San Agustín de Hipona intentó sin esfuerzo explicar y descifrar la Santísima Trinidad. Hay una historia de que San Agustín estaba caminando en la playa contemplando el misterio de la Trinidad. Luego vio a un niño frente a él que había cavado un hoyo en la arena y que iba a salir al mar una y otra vez y traía un poco de agua para verter en el agujero. San Agustín le preguntó: "¿Qué estás haciendo?" "Voy a verter todo el océano en este agujero". "Eso es imposible, todo el océano no cabe en el agujero que has hecho", dijo San Agustín. . El niño respondió: "Y no se puede encajar la Trinidad en su pequeño cerebro". La historia concluye diciendo que el niño desapareció porque San Agustín había estado hablando con un ángel. No importa cuánto nos rodeemos con la cabeza, nunca podremos comprender completamente este misterio.

 

Pero esta falta de comprensión del misterio de la Santísima Trinidad de ninguna manera debe entenderse que Dios es inalcanzable e inaccesible. Es posible que no podamos comprender completamente el ser y la esencia de Dios, pero ha habido algo que Dios nos reveló que debería darnos consuelo en nuestra búsqueda de él. A través de las Sagradas Escrituras y mediante la enseñanza de Jesús, Dios nos ha enseñado una cosa acerca de sí mismo: Él es la Trinidad; en otras palabras, Él es una relación y Él quiere compartir esta relación con nosotros. A pesar de que hemos hecho muchas cosas para poner en peligro nuestra relación con él, Dios se ha desviado de su camino para garantizar que podamos tener tal relación si así lo decidimos. Dios envió su propio Ser a través de su Hijo Jesús para restaurar lo que el pecado destruyó. Es por eso que somos bautizados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. A través del bautismo, nos hemos casado con Dios y con los demás. Por lo tanto, debemos mantener y preservar la unidad entre nosotros y Dios, y tú y yo. Como la Santísima Trinidad es una comunión de amor desinteresado entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo en el Dios único, también nosotros debemos manifestar ese amor desinteresado entre nosotros. La verdadera realización humana se encuentra en nuestra participación en el amor desinteresado entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Esto es lo que significa ser Una Familia.                      

 Tuyo en Cristo,  P. John