Pastor's Note| 5th Sunday of Lent| April 7, 2019

Apr 12, 2019

This Sunday's Gospel reading shows us a good example of how to treat someone who is, as Jesus says elsewhere in scripture (Matthew 25) "the least of these." The recipient of Christ's compassion in this story was considered to be unworthy of life itself. She was first of all a woman, which in her society meant she was inferior to men. She was a sinner and deserved punishment. She was one single person facing a condemning crowd alone. How much more of a "least" one could anyone be?

When have you felt alone and insignificant? Perhaps you've faced a condemning crowd. Then again, have you ever treated others as if they're not important? Yes, none of us can cast the first stone.

There are many in the Church who feel forgotten and neglected. We all know some of them. Their loneliness is usually hidden from us, and if we're busy with many important responsibilities, seeking them out and giving them attention feels too overwhelming. Their needs become too insignificant to warrant the expense of our time, the development of parish resources, and the sacrifice of our personal comfort.

Divorced Catholics often feel condemned, and many who could be receiving Communion stay away because they've been misinformed about the Church's rules, and no one is reaching out to lead them back.

And although the Church has been focusing on stopping the abuse of children, often the sin of homosexual activities between "consenting" adults and the lustful or abusive grooming of easily influenced adults is ignored, because they are dismissed as "less vulnerable" -- they are of least concern.

Identifying the least among us and reaching out to them is a good Lenten exercise -- but only if the intention is to make it a year-round habit.

Questions for Personal Reflection:
Which persons are you neglecting because their situation makes you feel uncomfortable or inadequate? Which members of your family or parish do you avoid because you like them "least" of all? Begin to give them compassionate attention by praying for them, then discern if the Lord is inspiring you to do anything more.

 

5to. Domingo de Cuaresma

El Evangelio de este domingo nos muestra un buen ejemplo de cómo tratar a alguien que, como dice Jesús en otra parte de las escrituras (Mateo 25) es 'el menor de los menores'. La destinataria de la compasión de Cristo en esta historia era considerada indigna de la vida misma. Primero, era mujer, lo cual, en su sociedad, significaba que era inferior a los hombres. Era una pecadora y merecía castigo. Era una persona enfrentándose sola a una multitud enjuiciadora. ¿Cuánto menos de los 'menos' podría ser?

          ¿En qué momentos te has sentido sólo e insignificante? Quizás cuando te has enfrentado a una multitud condenadora. Pero por otro lado, ¿alguna vez has tratado a los demás como si no fuesen importantes? Sí, ninguno de nosotros puede tirar la primera piedra.

          Hay muchos en la Iglesia que se sienten olvidados y rechazados. Todos conocemos a algunos de ellos. Su soledad, generalmente, está escondida y, si estamos ocupados con muchas responsabilidades importantes, buscarlos y darles atención nos hace sentir abrumados. Sus necesidades se tornan demasiado insignificantes para merecer nuestro tiempo, el desarrollo de los recursos parroquiales y el sacrificio de nuestra comodidad personal.

          Los católicos divorciados muchas veces se sienten condenados y muchos que podrían estar recibiendo la comunión se mantienen alejados porque han sido mal informados acerca de las reglas de la Iglesia, y nadie los está ayudando a volver.

          Y, aunque la Iglesia se ha estado enfocando en detener el abuso de niños, a menudo es ignorado el pecado de las actividades homosexuales entre los adultos que "consienten" y el comportamiento lujurioso o abusivo de adultos fácilmente influenciables, porque son descartados como "menos vulnerables" -- son la menor preocupación.

          Identificar a los menos importantes entre nosotros y acercarnos a ellos, es un buen ejercicio Cuaresmal -- pero sólo si la intención es crear una costumbre diaria que dure todo el año.

Preguntas para la Reflexión Personal:
          ¿Qué personas estás descuidando porque sus situaciones te hacen sentir incómodo o incapaz? ¿A qué miembros de tu familia o parroquia evitas debido que te gustan 'menos' que los demás? Comienza a darles atención compasiva rezando por ellos y luego discierne si el Señor te está inspirando a hacer algo más.