Pastor's Note| 4th Sunday of Easter| May 12, 2019

May 10, 2019

This Sunday's Gospel reading is short and to the point: Jesus, our Good Shepherd, is the only one we follow, the only one we can trust blindly.

            Others who have authority in our lives might be good shepherds, but none of them are to be followed blindly, not even the best of them. We respect the positions of bishops, parish pastors, employers, teachers, parents, etc., but all make mistakes, all sin, all have incomplete understandings of the situations for which they're responsible. We must use the Holy Spirit's gift of discernment in each case so that we don't behave like dumb sheep inadvertently cooperating with decisions that grieve our Father God.

            Only Jesus can be blindly trusted. Only Jesus is perfect and knows all, understands all, and never sins. Only Jesus can successfully make the right decisions all the time and lead us through the various situations of life without inadvertently cooperating with evil. Only Jesus can discern and implement a plan that's best for every person who's affected by the plan. Only Jesus can lead us closer and closer to heaven while guiding us through the pitfalls and dangers of the journey.

            And it is only Jesus who can smile at our blunders when we stray from his plans, because he knows that we still really do love him and want to do what's right. He knows how to implement a new plan that will steer us back into safe pastures. He compassionately holds onto us so that we don't wriggle away from the Father's hand forever.

            Whenever we distrust anyone -- ourselves, included -- we can safely trust that no matter what happens, Jesus is always there, steadfastly guiding us and re-guiding us after we stray. Because we really do love him and want to do what's right, he is securing our safety, redeeming our mistakes, making good come from bad when we repent of our sins, and of course always making sure that we'll get home to heaven.

            To be good sheep, all we have to do is cooperate with his guidance!

Questions for Personal Reflection:
            How much do you trust yourself and your discernment of truth and your ability to stay on the path to heaven? Who else is difficult to trust right now? What will you do this week to entrust these matters to Jesus?

4to. Domingo de Pascua

            La lectura del Evangelio de este domingo es corta y va al grano: Jesús, nuestro Buen Pastor, es al único al que seguimos, el único en el que podemos confiar ciegamente.

            Otras personas, que tienen autoridad en nuestras vidas, podrían ser buenos pastores, pero a ninguno de ellos se puede seguir ciegamente, ni siquiera al mejor de ellos. Respetamos la posición de los obispos, párrocos, empleadores, maestros, padres, etc., pero todos cometen errores, todos pecan, todos tienen comprensiones incompletas de las situaciones de las que son responsables. Debemos usar el don de discernimiento del Espíritu Santo en cada caso, para que no nos comportemos como ovejas tontas cooperando, involuntariamente, con las decisiones que afligen a nuestro Padre Dios.

            Sólo se puede confiar ciegamente en Jesús. Sólo Jesús es perfecto y todo lo sabe, todo� lo entiende, y nunca peca. Sólo Jesús puede tomar siempre, con éxito, las decisiones correctas y guiarnos a través de las diversas situaciones de la vida sin cooperar con el mal inadvertidamente. Sólo Jesús puede discernir e implementar un plan que sea lo mejor para cada persona afectada por ese plan. Sólo Jesús nos puede llevar más y más cerca del cielo, al tiempo que nos guía a través de las dificultades y peligros del viaje.

            Sólo Jesús puede reírse de nuestros errores cuando nos desviamos de sus planes, porque sabe que todavía realmente lo amamos y queremos hacer lo correcto. Él sabe cómo implementar un nuevo plan que nos conducirá de regreso a pastos seguros. Él, compasivamente, se aferra a nosotros, para que no nos escapemos para siempre, lejos de la mano del Padre.

            Siempre que desconfiamos de alguien � incluyendo de nosotros mismos - podemos confiar con seguridad que, no importa lo que pase, Jesús siempre estará allí, guiándonos con firmeza y reorientándonos después que nos desviamos, porque realmente lo amamos y queremos hacer lo que es correcto, Él está confirmando nuestra seguridad, redimiendo nuestros errores, sacando bien del mal cuando nos arrepentimos de nuestros pecados y, por supuesto, siempre asegurándose de que vamos a llegar nuestra casa, el cielo.

            ¡Para ser buenas ovejas, todo lo que tenemos que hacer es cooperar con su guía!

Preguntas para la Reflexión Personal:
            ¿Cuánta confianza tienes en ti mismo y en tu discernimiento de la verdad y tu capacidad para mantenerte en el camino al cielo? ¿En quién más desconfías en este momento? ¿Qué vas a hacer esta semana para encomendar estos asuntos a Jesús?