Pastor's Note| 3rd Sunday of Easter| May 5, 2019

May 3, 2019

Whenever I read this Sunday's Gospel story, I have to wonder, how did Jesus catch the fish he was barbecuing when the disciples came ashore? Did he have a net, too? Did he buy it in town with the bread? If so, didn't anyone recognize him? Or maybe the fish just jumped out of the water onto the fire! And maybe he turned stone into bread, like Satan had once tempted him to do.

            Reflect back upon the miracle of the multiplication of loaves and fish. Same foods: bread and fish. Same miracle! It does not matter how little we have or even whether we have anything at all. God the Creator has an infinite supply and is able to produce an abundance of everything. It's never based on what we have; it's always based on the love he has for us.

            What he wants from us is the willingness to do the work of sharing what God provides. In the miracle of feeding the crowd, the disciples were asked to distribute the multiplied food. In the miracle of the huge catch of fish, the disciples were asked to "bring some of the fish you caught" and add it to the meal that Jesus was already cooking.

            Afterward, Peter was asked to share the love he had for Jesus with the "sheep". From where does love come? Peter didn't love anybody by his own efforts; none of us do. Peter was created with God's love already in him, as we all were, for we were made in the image of God who is love.

            Peter's calling was to share the abundance of God's love, so that the kingdom of God could continue to spread throughout the earth. What is God asking you to do? The answer does not lie in what you have, but in what you are willing to do with what God already has.

Questions for Personal Reflection:
            What work for the kingdom of God (the parish, a friend, a community program) have you felt a desire to do but haven't yet done because your net feels empty? Assume that Jesus is asking you to do it; what action can you take this week that will toss your net over the other side of the boat?

3er. Domingo de Pascua

            Cada vez que leo la historia del Evangelio de este domingo, tengo que preguntarme, ¿cómo pescó Jesús el pez que estaba asando cuando los discípulos llegaron a tierra? ¿Tenía una red también? ¿Lo compró en la ciudad con el pan? Si fue así, ¿es que nadie lo reconoció? ¡O tal vez el pescado saltó fuera del agua sobre el fuego! Y tal vez convirtió la piedra en pan, como lo había tentado Satanás una vez.

            Reflexiona, nuevamente, sobre el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Los mismos alimentos: pan y pescado. ¡El mismo milagro! No importa lo poco que tenemos, o incluso si no tenemos nada en absoluto. Dios el Creador tiene un suministro infinito y es capaz de producir de todo en abundancia. Nunca se basa en lo que tenemos; siempre se basa en el amor que tiene por nosotros.

            Lo que quiere de nosotros es la voluntad de hacer la obra de compartir lo que Dios provee. En el milagro de alimentar a la multitud, se pidió a los discípulos distribuir la comida multiplicada. En el milagro de la enorme cantidad de peces, se les pidió a los discípulos "traer algunos de los peces que atraparon" y añadirlo a la comida que Jesús ya estaba cocinando.

            Después, se le pidió a Pedro compartir con la "oveja" el amor que sentía por Jesús. ¿De dónde viene el amor? Pedro no amaba a nadie por su propio esfuerzo; ninguno de nosotros puede. Pedro fue creado ya con el amor de Dios en él, al igual que todos nosotros, porque fuimos hechos a imagen de Dios que es amor.

            El llamado de Pedro fue compartir la abundancia del amor de Dios, para que el reino de Dios pudiese seguir extendiéndose por toda la tierra. ¿Qué está Dios, pidiéndote que hagas? La respuesta no está en lo que tienes, sino en lo que estás dispuesto a hacer con lo que Dios ya tiene.

Preguntas para la Reflexión Personal:
            ¿Qué trabajo para el reino de Dios (la parroquia, un amigo, un programa de la comunidad) has sentido el deseo de hacer, pero aún no lo has hecho porque tu red parece vacía? Asume que Jesús te pide que lo hagas; ¿qué acciones puedes tomar, esta semana, que hará que lances tu red sobre el otro lado de la barca?