Pastor's Note| 32 Sunday in Ordinary Time| November 11, 2018

Nov 9, 2018

            Following Jesus requires a tremendous amount of trust, because he often takes us to unexpected places that require new growth, difficult sacrifices, and moving beyond the boundaries of what's familiar and comfortable.

            Consider the two widows in this Sunday's first reading and the Gospel reading. How could they give what common sense says they could not afford? Did they know with total certainty that God would take care of their needs? No. So they gave all they had because they were so in love with God that they trusted his love for them.

            Trust is a sign of genuine love -- especially when the one we trust is God.

            We can love others more freely and generously if we trust God to help us through the difficulties that occur when people prove themselves untrustworthy. Our freedom to love others unconditionally is not based upon how safe we are with them; it's based on how safe we are with God.

            Each widow gave what she could not afford to lose. We cannot afford to love those who will cause us grief and disappointment and feelings of rejection, and yet Jesus tells us to forgive them and do good to them and go the extra mile for them.

            Sometimes doing good to those who are difficult to love must include "tough love", which asserts boundaries that they are not allowed to cross. Remember what Jesus did: Until Good Friday, Jesus always walked away from his persecutors. Did he give up on them? Did he stop loving them? Not at all. Following Christ means that we have to watch for and trust God's timing on speaking up versus walking away.

            Sometimes doing good to those who are difficult to love must include enabling them to reap what they sow so that they begin to understand their need to repent. Instead of cleaning up their messes, we have to let them suffer from it. Think about it: Does God clean up our messes before we repent? Usually he won't even do that after we repent. What would we learn if someone else does the damage control?

            Loving others always includes sacrificing ourselves and relying on God to comfort us, heal us, restore us, and bless us. We can trust God for this. Our jar of whatever we pour out to others for the sake of love will never go empty.

Questions for Personal Reflection:
            Jesus cares about you much more than anyone else can. Are you willing to look to him for the fullness of love that you need? What makes you feel unsafe with God? What needs healing or correction in your thinking so that you sit on Daddy-God's lap and feel secure and fully loved?

 

32do. Domingo del Tiempo Ordinario

            Para seguir a Jesús se necesita una tremenda confianza, porque con frecuencia nos lleva a sitios inesperados que requieren un crecimiento nuevo, sacrificios difíciles e ir más allá de las fronteras de lo que nos es familiar y cómodo.

            Ten en cuenta a las dos viudas que aparecen en la primera lectura de este domingo y en la lectura del Evangelio. ¿Cómo pueden dar, lo que el sentido común les dice que no pueden permitirse? ¿Sabían ellas, con total certeza, que Dios se ocuparía de sus necesidades? No. Así que dieron todo lo que tenían porque amaban profundamente a Dios, y confiaban en Su amor por ellas.

            La confianza es un signo de amor genuino - especialmente cuando en quien confiamos es Dios.

            Podemos amar a los demás más libre y generosamente, si confiamos en que Dios nos ayudará a través de las dificultades que se presenten cuando las personas no sean de fiar. Nuestra libertad de amar a los demás incondicionalmente no está basada en qué tan seguros nos sentimos con ellos; está basada en nuestra seguridad con Dios.

            Cada viuda dio lo que no podía permitirse perder. Nosotros, no podemos amar a aquellos que nos causarán dolor, desilusión y sentimientos de rechazo, y aun así, Jesús nos dice que los perdonemos, que les hagamos el bien y que caminemos una milla extra por ellos.

            A veces, hacer el bien a aquellos que son difíciles de amar, debe incluir "amor duro", el cual establece límites que ellos no deben cruzar. Recuerden lo que hizo Jesús: hasta el Viernes Santo, Jesús siempre se alejaba de sus perseguidores. ¿Se rindió ante ellos? ¿Dejó de amarlos? No, para nada. Seguir a Cristo significa que tenemos que observar y confiar en los tiempos de Dios, para saber cuándo hablar y cuándo alejarnos.

            A veces hacer el bien a aquellos que son difíciles de amar, es dejar que cosechen lo que sembraron, para que así comprendan la necesidad de arrepentirse. En vez de arreglar sus líos, tenemos que dejar que sufran por ellos. Piensa en esto: ¿Arregla Dios nuestros desastres antes de arrepentirnos? Generalmente, tampoco lo hará después de arrepentirnos. ¿Qué aprenderíamos si alguien más hiciera el control de los daños?

            Amar a los demás siempre incluye nuestro sacrificio y el apoyarnos en Dios para que nos de consuelo, nos sane, nos restaure y nos bendiga. Podemos confiar en Dios para esto. Nuestra jarra, sea lo que sea que derramemos sobre los demás por amor, jamás se vaciará.

Preguntas para la Reflexión Personal:
            Jesús se preocupa por ti mucho más de lo que cualquiera se preocuparía. ¿Estás dispuesto a acudir a Él para obtener todo el amor que necesitas? ¿Qué te hace sentir inseguro con Dios? ¿Qué necesita sanarse o corregirse en tu pensamiento, para sentarte en el regazo de Papito Dios y sentirte seguro y completamente amado?