Pastor's Note| 2nd Sunday of Advent| December 9, 2018

Dec 7, 2018

The readings for the Second Sunday of Advent remind us that this liturgical season is a time of spiritual preparation: While we're shopping for gifts, decorating, and sending Christmas cards, what are we doing to make Christmas a new rebirth of Christ for our daily lives?

            In our responsorial Psalm today, we proclaim: "The Lord has done great things for us; we are filled with joy!" Do you actually feel joyful when you mouth these words? It takes faith to experience joy in the midst of hardships. Faith grows from knowing that the Lord does great things for us because of his mercy -- not because we have earned it, as we'll never be good enough. Repenting from our sins opens us to become aware of this mercy.

            Therefore, Saint John the Baptizer is proclaiming to us today: "Prepare the way of the Lord!"

            Now is the time to ask: What preparations do I need to make? What am I doing to straighten out the messes in my life, the areas of sin that continually distract me from a close relationship with Christ? What penances will help "make straight" my path?

            What depressing or discouraging valley of hardship needs to get filled with the joy of the Lord? If it seems hopeless, what will I do to let Jesus take charge of it? What mountain of debt or difficult obstacle needs to be made low by having faith in the Lord's digging tools?

            What's twisted and warped in my thinking, like a road that winds through a jungle of confusion? I pray, Holy Spirit, that you will lead me straight to holiness! What's rough about me? What's edgy and sharp and rubs others the wrong way? Lord Jesus, smooth me like a diamond polisher.

            Throughout Advent and the Year of Mercy, let us examine the ways in which we still need to see the salvation of God. Let us make a plan of action to be holier and happier at the end of the Jubilee Year than we are today!

Questions for Personal Reflection:
Which of the above questions stand out most for you? What will you do with this to prepare the way of the Lord so that your holiness grows?

 

2do. Domingo de Adviento

            Las lecturas del Segundo Domingo de Adviento nos recuerdan que este tiempo litúrgico es un tiempo de preparación espiritual: mientras estamos comprando los regalos, decorando y enviando tarjetas de Navidad, ¿qué estamos haciendo para que la Navidad sea un nuevo renacimiento de Cristo en nuestra vida diaria?

            En el Salmo responsorial de hoy, proclamamos: "Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor. ¡Estamos alegres!" ¿Te sientes realmente alegre cuando pronuncias estas palabras? Se requiere fe para experimentar la alegría en medio de las dificultades. La fe crece al saber que el Señor hace grandes cosas por nosotros por su misericordia -- no porque nos lo hemos ganado, ya que nunca seremos lo suficientemente buenos. Arrepentirnos de nuestros pecados nos predispone a ser conscientes de esta misericordia.

            Por lo tanto, San Juan el Bautista nos proclama hoy: "¡Preparen el camino del Señor!"

            Ahora es el momento de preguntarnos: ¿Qué preparativos necesito hacer? ¿Qué estoy haciendo para enderezar los líos que hay en mi vida, las áreas de pecado que continuamente me distraen de una relación cercana con Cristo? ¿Qué penitencias me ayudarán a "enderezar" mi camino?

            ¿Qué valle, deprimente o desalentador, lleno de dificultades, tiene que llenarse con la alegría del Señor? Si parece sin esperanza, ¿qué voy a hacer para dejar que Jesús se haga cargo de él? ¿Qué montaña de deudas u obstáculos difíciles requieren ser allanados confiando en las herramientas de excavación del Señor?

            ¿Qué está torcido y retorcido en mi pensamiento, como una carretera que serpentea a través de una selva de confusión? ¡Te ruego, Espíritu Santo, que me lleves directamente a la santidad! ¿Qué es áspero en mí? ¿Qué es agudo y cortante que lleva a los demás por el camino equivocado? Señor Jesús, suavízame como un pulidor de diamantes.

            A lo largo del Adviento y del Año de la Misericordia, examinemos las formas en que todavía necesitamos ver la salvación de Dios. ¡Hagamos un plan de acción para ser más santos y felices, al finalizar el Año Jubilar, de lo que somos hoy en día!

Preguntas para la Reflexión Personal:
¿Cuál de las preguntas anteriores se destacan más en ti? ¿Qué vas a hacer con esto, para preparar el camino del Señor para que tu santidad crezca?