A Word #171| 32nd Sunday in Ordinary Time| November 12, 2017

Nov 9, 2017

“Therefore, stay awake, for you know neither the day nor the hour.”

 

Being ready or prepared is a fact of life. There are countless situations in day to day life where it is a must to be prepared. Whether at home, school, or at work we must be ready to respond for whatever comes our way. The Gospel this Sunday addresses this need to be ready and prepared as disciples.

 

In the Gospel, Jesus speaks about ten virgins waiting for the arrival of the bride-groom. In the parable, five of the virgins were wise whereas the other half were not. The five wise virgins planned ahead and were ready to meet the bridge-groom upon his arrival. Regrettably the other half were not ready and missed out in welcoming the bride-groom and were barred from the wedding feast. Like those ten virgins we have a choice to be ready or not. Our readiness to welcome Jesus is measured in our commitment to be disciples and stewards in our Una Familia.

 

We will never know when Jesus will ultimately return, but He does come to us in many and varied ways. First and foremost, Jesus comes to us in the Eucharist. Similarly, He is present when we pray privately or as a family. He also comes to us when a friend or guest comes to us in need. Again, we make Jesus known through evangelization or catechesis. Undoubtedly our involvement in any of the four pillars will demonstrate our readiness to welcome Jesus whenever He comes again.

 

Yours in Christ,

 

Fr. John

 

Una palabra # 171

32º domingo del tiempo ordinario

12 de noviembre de 2017

 

"Por lo tanto, mantente despierto, porque no sabes ni el día ni la hora".

 

Estar listo o preparado es un hecho de la vida. Hay innumerables situaciones en la vida cotidiana donde es imprescindible estar preparado. Ya sea en el hogar, la escuela o el trabajo, debemos estar preparados para responder por lo que se nos presente. El Evangelio de este domingo aborda esta necesidad de estar listos y preparados como discípulos.

 

En el Evangelio, Jesús habla de diez vírgenes esperando la llegada del novio. En la parábola, cinco de las vírgenes eran sabias mientras que la otra mitad no. Las cinco vírgenes prudentes planearon el futuro y estaban listas para encontrarse con el novio del puente a su llegada. Lamentablemente, la otra mitad no estaba lista y se perdió la bienvenida al novio y se le prohibió el banquete de bodas. Al igual que esas diez vírgenes, tenemos la opción de estar listos o no. Nuestra disposición a recibir a Jesús se mide en nuestro compromiso de ser discípulos y mayordomos en nuestra Una Familia.

 

Nunca sabremos cuándo Jesús finalmente regresará, pero Él viene a nosotros de muchas maneras. Primero y principal, Jesús viene a nosotros en la Eucaristía. De manera similar, Él está presente cuando oramos en privado o como una familia. Él también viene a nosotros cuando un amigo o invitado viene a nosotros en necesidad. Nuevamente, hacemos conocer a Jesús a través de la evangelización o la catequesis. Sin duda, nuestra participación en cualquiera de los cuatro pilares demostrará nuestra disposición a recibir a Jesús cada vez que vuelva.

 

Tuyo en Cristo,

P. John