A Word #169| 30th Sunday in Ordinary Time| October 29, 2017

Oct 26, 2017

There are many words in English that express the same meaning. For example, we can call a cup a glass or a car a vehicle. But of all the words in English, there is only one word for love. Although one would argue that charity is another word for love, I would suggest something contrary. You have heard me say before that in Greek, there are several words for love. Each word denotes a different characteristic or trait of love. For example, philio relates to the love between friends whereas eros describes erotic or sexual love. Regrettably, English combines all the various dimensions of love into that misused and misunderstood four letter word we call love. But there is more to love than those four letters express. The readings for this Sunday instruct us as to what is the true meaning of love.

 

After turning the tables on the Sadducees, the Pharisees make their attempt to entrap Jesus. In similar fashion, Jesus uses their questioning to teach. This week, He teaches or more correctly, legislates the law of law. The law of love is to love both God and neighbor before oneself. Such a love is selfless and sacrificial where the person places the other before the self. This is the kind of love that keeps us in right relationship with God and others. This is the love of a family, in particular, our Una Familia.

 

The law of love that Jesus teaches today is the law of discipleship and stewardship. We obey such a law through our involvement in the four pillars: hospitality, formation, prayer, and service. We practice this authentic love in being welcoming and gracious to a friend or stranger. We come to understand the source of our love through formation since God is Love. We communicate this love through prayer especially in Holy Mass where God communicates through Jesus His love for us and we echo that love back to Him and to each other. Finally in service we demonstrate this love by lending a hand to those in need or we share our talents here and at home. If we are involved in one or several of these pillars we will truly be living out this law of love as Jesus teaches. This is what it means to love God and neighbor genuinely and authentically.

 

Yours in Christ,

 

Fr. John 

 

Una palabra # 169

30º domingo del tiempo ordinario

29 de octubre de 2017

 

Hay muchas palabras en inglés que expresan el mismo significado. Por ejemplo, podemos llamar a una taza un vaso o un automóvil un vehículo. Pero de todas las palabras en inglés, solo hay una palabra para el amor. Aunque uno podría argumentar que la caridad es otra palabra para el amor, sugeriría algo contrario. Me has escuchado decir antes que en griego, hay varias palabras para amor. Cada palabra denota una característica o rasgo de amor diferente. Por ejemplo, philio se relaciona con el amor entre amigos, mientras que eros describe el amor erótico o sexual. Lamentablemente, el inglés combina todas las diversas dimensiones del amor en esa palabra de cuatro letras mal utilizada e incomprendida que llamamos amor. Pero hay más para amar que esas cuatro letras expresas. Las lecturas de este domingo nos instruyen sobre cuál es el verdadero significado del amor.

 

Después de volver las tablas sobre los saduceos, los fariseos intentan atrapar a Jesús. De manera similar, Jesús usa su cuestionamiento para enseñar. Esta semana, Él enseña o más correctamente, legisla la ley de la ley. La ley del amor es amar a Dios y al prójimo delante de uno mismo. Tal amor es desinteresado y sacrificial donde la persona coloca al otro antes que el yo. Este es el tipo de amor que nos mantiene en una relación correcta con Dios y los demás. Este es el amor de una familia, en particular, nuestra Una Familia.

 

La ley del amor que Jesús enseña hoy es la ley del discipulado y la mayordomía. Obedecemos dicha ley a través de nuestra participación en los cuatro pilares: hospitalidad, formación, oración y servicio. Practicamos este amor auténtico al ser amable y amable con un amigo o extraño. Entendemos la fuente de nuestro amor a través de la formación, ya que Dios es Amor. Comunicamos este amor a través de la oración, especialmente en la Santa Misa, donde Dios se comunica a través de Jesús, su amor por nosotros, y hacemos eco de ese amor hacia Él y hacia los demás. Finalmente en el servicio demostramos este amor al ayudar a los necesitados o compartimos nuestros talentos aquí y en casa. Si estamos involucrados en uno o más de estos pilares, realmente viviremos esta ley del amor como Jesús nos enseña. Esto es lo que significa amar a Dios y al prójimo de manera genuina y auténtica.

 

Tuyo en Cristo,

PJohn